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En tonos menores y ecos globales: Redefiniendo la presencia en 2026


Existe un silencio particular que precede a los grandes cambios en el mundo del arte. Mientras recorremos los primeros meses de 2026, ese silencio está siendo reemplazado por un murmullo polifónico y vibrante. Desde los pabellones históricos de Venecia hasta los emergentes núcleos contemporáneos en Doha y Lagos, este año no se trata solo de "exhibir" arte; se trata de redefinir qué significa que el arte esté presente en un mundo fracturado.


Durante décadas, el modelo de las "Art Weeks" y las grandes bienales operó como paradas de alta velocidad para la élite global. Pero 2026 se siente distinto. Hay un movimiento perceptible que se aleja de lo monumental para abrazar lo significativo. Estamos siendo testigos de un "recentramiento" de narrativas que antes quedaban en los márgenes, y que ahora ocupan el centro con una autoridad silenciosa e innegable.


El precedente de Venecia


El punto de referencia más esperado del año es, sin duda, la 61ª Bienal de Venecia. Curada bajo una mirada que nos invita a escuchar lo "no dicho" —lo sutil, lo delicado y las voces que existen fuera del estruendo convencional—, funciona como un recordatorio poético de que la presencia no siempre requiere un grito. A veces, el impacto más profundo se encuentra en la resonancia más suave.


Una nueva cartografía


Más allá de los Giardini, el mapa del arte contemporáneo se expande. El fortalecimiento de la Bienal de Lagos y la evolución continua de la Bienal de Diriyah sugieren que el "centro" del mundo del arte ya no es una coordenada fija en Occidente. Estas plataformas no están replicando el modelo europeo; lo están subvirtiendo, fusionando el patrimonio local con un pensamiento radical hacia el futuro.


Del espectáculo al santuario


Lo que estamos presenciando este año es la evolución de la semana del arte: de ser un espectáculo comercial a convertirse en un santuario cultural. Coleccionistas y entusiastas ya no buscan solo la "próxima gran novedad"; buscan obras que ofrezcan reparación, conexión y una comprensión más profunda de nuestra condición humana compartida.


Al avanzar por el calendario de 2026, la pregunta ya no es "¿qué es lo nuevo?", sino "¿qué es lo que permanece?". Para profundizar en los marcos teóricos que están dando forma al discurso global de este año, e-flux sigue siendo el archivo definitivo para los manifiestos y diálogos de nuestro tiempo.

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